26 de abril de 2016

Una mirada

Una fracción de segundo, eso es lo que duran las miradas, pero ¿Cuánto se trasmite en ese lapso de tiempo?, fácil, infinitas cosas. Una fracción de segundo decide un campeonato de Basket Ball, una fracción de segunda otorga el título de campeón a un corredor de la Fórmula 1 ¿Qué pasa y qué nos otorga nuestra
fracción de segundo?.

Ninguno de los dos juega Basket Ball o corre en la Fórmula 1, sólo somos personas comunes, que aún no comprenden lo especial  que podríamos llegar a ser.

Vivimos en un mundo regido por el libertinaje, las drogas, el alcohol, el sexo, la violencia, entre otros.
Cada una de ellas ofrece espasmos momentáneos en las responsabilidades de la vida diaria, pero que pasaría con el mundo si éstas cosas dejarán de existir ¿Se acabaría? O simplemente nos adaptaríamos a nuestro medio. Responder esto sería infantil ya que nadie tiene el "don" de saber que sorpresa tiene preparada el mundo. En la vida hay que soñar como si fuéramos a vivir para siempre y vivir como si fuéramos a morir hoy. Siempre que se toma una decisión, mirar atrás resulta irrelevante.

Sin embargo puede decirse que cada uno de nosotros controla que cosa mirar, pero no la intensidad con lo cual se hace, mirar y observar aunque ambos ocurren con el mismo sentido (ojos), se realiza de manera distinta, miras aquello que llama la atención, pero observas aquello que te gusta. La posibilidad de enamorarse a primera vista ocurre de 1 en cada 10 millones, lo cual, nos llevaría a pensar que realmente es imposible que nosotros (una pareja), sea la afortunada. Te digo, pensar así es nuestra vida es un error.

Un error porque no poseemos límite en aprender y aplicar lo aprendido, un error porque nada en la vida es imposible, un error porque eso nos lleva a cortar nuestras alas sin siquiera haber intentado emprender un vuelo. Y ¿Qué ganamos?, mucho, sin importar cual sea el resultado, porque sólo el hecho de haber caído te da el valor de levantarte y volver a intentarlo o el éxtasis de haberlo logrado te empuja a ser y querer más cada día. Sólo por el hecho de haber perdido una vez, no significa que no sirvas y tengas que abandonar el juego, recuerda que no todo a la primera sale bien, hay veces que se necesita una segunda oportunidad.

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Ésta entrada fue publicada en mi blog personal de WordPress el día 30 de Junio del 2011 bajo el nombre "Una mirada".

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